Dalia Negra Horror Story

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“American Horror Story” no es una serie para todo el mundo. No todos los espectadores pueden soportar una serie de terror y sobre el mal. Se trata de una serie desconcertante donde la más absoluta de las locuras desquicia a todo aquel que se acerca a ella. El mundo de los vivos y los muertos se pierde en una casa que alberga un pasado muy oscuro.

Creada y producida por Ryan Murphy y Brad Falchuk , American Horror Story cuenta ya con siete temporadas. Cada una de ellas se hace como una miniserie independiente, con un grupo de personajes independientes también, escenarios distintos, con su propio comienzo, desarrollo y final.

Desde “esta orilla” he centrado mi atención en la primera temporada que lleva por título “Murder House”( 2011). Y dentro de esta temporada en el capítulo nueve:“Spooky Little Girl”. Sin adentrarme en detalles y acabar con la expectación del posible futuro seguidor de la serie, en este episodio podemos ver la historia de una joven guapa y arruinada aspirante a actriz, que llega a Los Ángeles y se prostituye a un dentista quien vive y trabaja en esa casa de muerte y oscuridad donde se desarrolla toda la temporada. Este dentista la anestesia y la viola…aunque debido a una sobredosis de dicha anestesia, termina con la vida de la actriz. Preso del pánico la arrastra hasta el sótano y decide descuartizarla. Los restos del desmembramiento son encontrados en un campo por una madre y su hija, revelando ser La Dalia Negra.

Los creadores de la serie se inspiraron en uno de los asesinatos más famosos del siglo XX en Estados Unidos. La sociedad americana se volcó en el crimen de la Dalia Negra como si se tratara de un film de cine negro cargado de grandes dosis de intriga y horror. Pero, ¿Quién se esconde detrás de un apodo tan hermoso?
Elizabeth Short, la Dalia Negra, nació en un pequeño pueblo de Massachusset el 29 de Julio de 1924. Sus padres administraban un modesto negocio de minigolf que, como tantos otros, quebró con el crack de la bolsa del 29. Con un hogar sumido en la ruina, su padre, Cleo Short, abandona a la familia fingiendo su propia muerte. Realmente había huido  a California.

La infancia de Elizabeth estuvo marcada por el abandono de su padre y por sus problemas de salud. Padecía asma y dolencias pulmonares. Aún así, los años fueron pasando y se fue convirtiendo en una hermosa mujer que causaba admiración allá por donde pasaba. Consciente del impacto que causaba su imagen, decide potenciarla, se tiñe el pelo de negro y comienza a utilizar vestidos ajustados. Se plantea seriamente dedicarse a ser modelo o actriz y hacer realidad uno de sus grandes sueños alimentados por las largas noches que pasaba con su madre viendo películas.

En 1943 decide trasladarse a California para reconciliarse con su padre. Éste, lejos de querer recuperar el amor de una hija, deseaba más bien tener una criada a tiempo completo. Tras tres semanas viviendo con su padre, se muda a Santa Bárbara donde consigue un trabajo como camarera en la base militar de Camp Coke. Allí, y con tan sólo 19 años, es arrestada por beber siendo una menor. Tras tomarle las huellas fue mandada de vuelta a Massachusset.

La vida de la joven Elizabeth transcurrió entre su pueblo natal y Florida. Una vida de bailes, clubs y garitos, donde alternaba con todo tipo de hombres. Hasta que en 1944 se enamoró del mayor Matthew M. Gordon Jr. durante una Nochevieja. El mayor Gordon estaba destinado en Filipinas, pero se casarían a su vuelta. Como si de una maldición se tratara, el destino de la feliz pareja se vio truncado cuando el 10 de Agosto de 1945 , durante una misión, el avión en el que viajaba el mayor Gordon sufrió un accidente. Matt murió unos días antes de que terminara el conflicto.
La muerte de su futuro marido dejo sumida a Elizabeth en una profunda depresión. A partir de ese momento sólo vestiría de negro riguroso. Su belleza y su oscura indumentaria hicieron que se ganara el poético apodo de La Dalia Negra.

Buscando consuelo y compañía se muda a California donde se reencuentra con un antiguo ex novio, también militar, el teniente Gordon Fickling. Tras una tortuosa relación cargada de excesos y de celos, Fickling se traslada a Carolina del Norte poniendo fin a esa relación sentimental. Seguiría en contacto con Elizabeth, aunque sólo a través de cartas.

La joven se encontró así abandonada nuevamente, incapaz de conservar un empleo y un lugar donde vivir. Gastando lo poco que ganaba más en ropa elegante y alcohol que en comida. Frecuentaba noche tras noche los bares de Los Ángeles en busca de otro militar con el cual olvidar sus fracasos. Los hombres que iba conociendo le daban dinero, regalos caros, le pagaban cenas, copas…Y ella sólo soñaba con que uno de ellos fuera un hombre rico que la hiciera convertirse en una estrella de cine.

En Enero de 1947 Elizabeth le confiesa a Fickling su intención de mudarse a Chicago y dedicarse a ser modelo. Antes quiere visitar a su hermana en Berkeley (California). Allí se alojaría en el lujoso hotel Biltmore. Es el último lugar donde se la ve salir con vida.
El 15 de enero de ese mismo año, Betty Besinger, vecina de Leimert Park (Califonia), estaba dando un paseo por un solar abandonado en la zona, cuando vio algo parecido a un maniquí tirado en el suelo. Cuando se acercó pudo comprobar el macabro hallazgo. Era el cuerpo de una mujer. La policía se persona en el lugar. Comienza el espectáculo.

El cuerpo sin vida de Elizabeth Short estaba en el suelo, partido en dos mitades por la cintura. La parte de arriba se mostraba con los brazos en posición de alto y la parte de abajo con las piernas abiertas. La zona pélvica se encontraba al aire con sus propios intestinos perfectamente colocados sobre ella. Su estómago estaba repleto de heces. Había sido atada de por las muñecas y los tobillos posiblemente para ser torturada: su cuerpo presentaba laceraciones, golpes y quemaduras. Le habían extirpado el pecho derecho y en todo el cuerpo tenía unos profundos cortes en forma de X, incluida la pelvis. Habían grabado una B en su frente. Faltaban trozos de su cuerpo que habían sido cortados con la precisión de un cirujano justo antes de morir .Sus mejillas habían sido acuchilladas desde la comisura de los labios hasta la oreja, dejando la mandíbula casi sin sujeción. La obra maestra del horror culmina con una violación post mortem. Desangrada. Le habían introducido hierba y un trozo de rodilla en su vagina. La causa de la muerte fue una hemorragia cerebral debida a múltiples fracturas en el cráneo producidas, según el forense, por un objeto romo y contundente.

Ni un solo rastro de sangre. Ni en su cuerpo, ni alrededor. Su cuerpo había sido cuidadosamente lavado antes de ser abandonado en el solar. Y aunque las huellas dactilares de La Dalia Negra aparecían arrugadas debido al agua, esto no impidió que la policía pudiera compararlas con aquellas que le tomaron cuando tan sólo contaba con 19 años y fue detenida en Santa Bárbara.

En aquella época la prensa estaba tan metida en las investigaciones policiales que pronto convirtieron este caso en la máxima prioridad de la policía de Los Ángeles. Todo el mundo quería convertirse de una forma u otra en el personaje principal de esta macabra historia .La policía atendía numerosas llamadas de personajes que decían ser los asesinos de La Dalia Negra. De esta manera, gran parte de los recursos destinados a la investigación de pistas falsa no iban a parar a descubrir al que realmente había realizado tan atroz asesinato. No había sospechosos claros, ni testigos…ni siquiera los informes de los forenses vertían luz al caso.

La vida de Elizabeth estaba marcada por experiencias duras, errores, falta de amigos íntimos, las relaciones tortuosas e incluso lésbicas, amantes casuales…la lista de sospechosos era cada vez más larga. Se sospechó de su padre, de un amante que tuvo la noche antes de viajar a Berkeley, alguna mujer con las que mantenía relaciones, de Fickling…se pensó también que había sido asesinada por un médico debido a las heridas tan precisas que habían aparecido en su cuerpo. En esa larga lista había de todo…
Lo cierto es que han pasado más de 70 años y nada se sabe de los responsables de la muerte de la Dalia Negra.

Elizabeth Short era una chica cualquiera que quería cumplir sus sueños. No importaba cuántas veces fuera abandonada o maltratada. Sólo buscaba que la quisieran, encontrar un amor que le faltaba. El cine era para ella una fábrica de sueños a su medida. El único lugar donde se creaban mundos ficticios, historias que siempre acababan bien. Un mundo donde no había que pensar, sólo dejarse llevar.
El único anclaje de Elizabeth Short con el mundo real era el amor que sentía por su madre, a la que nunca contó la verdad de lo que le ocurría por temor a herirle y que también decidiera abandonarla.

La Dalia Negra se convirtió en un mito gracias a su asesinato. Una muerte que acabó con sus sueños y sus ilusiones. Una muerte que la convirtió en la protagonista de una historia de terror salvaje y despiadada. Una historia que nos recuerda lo frágiles que somos, los factores que no podemos controlar, cómo se nos pueden escurrir de entre los dedos nuestros sueños, ilusiones, objetos preciados, personas que amamos, nuestra propia vida…

 
La vida y muerte de la Dalia Negra es sin duda una verdadera American Horror Story.

 

Nos vemos pronto aquí…al otro lado de la orilla

 

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